Zona rural en Portugal. Una extrema pendiente de 40° en terreno difícil; la cima se encuentra 300 metros más arriba. ¿Por qué? Es el primer Jaguar eléctrico y con este desafío demuestra que un auto eléctrico ofrece diversión, belleza y lujo… En esta pendiente, en pista y en ciudad.

  • junio 21, 2018

Imposible no sentir ansiedad. Delante de nuestro Jaguar I-Pace –el primer auto completamente eléctrico y cero emisiones de la casa inglesa deportiva– se encuentra un cerro de unos 300 metros de alto, con una subida que el 95% de los conductores consideraría como imposible. Pero el instructor nos pide fe, confianza en el auto: “Cuando sientas que no sube, no frenes, tenle fe”, dice con acento británico en inglés.

Fe. El Jaguar I-Pace la tiene y la predica. Equipa dos motores eléctricos que en conjunto le dotan de 400 HP (potencia de superdeportivo), con 348 Nm de torque (fuerza de camión pequeño), con la gracia de que los motores eléctricos disponen de toda su fuerza desde 0; a diferencia de los autos convencionales que aceleran y necesitan pasar marchas, ahora solo basta pisar el acelerador y avanzar. Eléctricamente y con mucho estilo.

Una de las propuestas más interesantes del nuevo Jaguar I-Pace es que se dedica a explorar sus motores eléctricos (dos, uno en cada eje), y sus potencialidades para convocar nuevas soluciones y emociones en el conductor, sin que su gran argumento (pero sí muy importante) sea ser ecológico.
Lo que logra este felino eléctrico va más allá: emociona en silencio.

Energía off road

Porque agilidad le sobra, pero requiere de un nuevo estilo de manejo. Su acelerador, tras el que se esconden sus 400 caballos de fuerza, entrega velocidad al presionarlo, pero si se quita el pie del pedal comienza a reducir su velocidad. La razón es simple: su sistema de reutilización de electricidad usa la energía cinética para recargar las baterías. El resultado es un auto muy preciso en cómo mantener la velocidad deseada, muy exacto en movimientos y controles y extremadamente veloz de ser necesario. Detiene el crono de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos. Y puede moverse, sin recargas, por 480 km.

Más allá de sus bellas formas (vamos, es un Jag) y su competente propuesta de tracción, el I-Pace es interesante porque realmente explora muchas cosas divertidas que se pueden hacer con motores eléctricos: desde casi cambiar el tipo de auto que conducimos con presionar un botón, para trepar como un gato agarrándose de manera precisa donde encuentra el grip adecuado, o agazaparse para enfrentar una pista de alta velocidad.

Electrovelocidad

Volvemos al inicio. Toda mi fe puesta en el Jaguar I-Pace. Trepa a una velocidad controlada, a pesar de los prejuicios que algunos tienen con los autos eléctricos, a pesar de que usa neumáticos de ciudad. Trepa y en su trepada enseña por qué Jaguar toma un camino tan distintivo en su manera de enfrentar la movilidad eléctrica. Para comenzar es un Jaguar, marca con abundante tradición deportiva, emocionantes y lujosos.

En ello, el I-Pace no falla. Pero también en la marca saben que cuando el futuro eléctrico sea una realidad de mercado, deberán convencer a su exigente cliente que los motores eléctricos son mucho más que un auto para ecologistas fanáticos o hípsters de avanzada. Estos motores pueden dotar a productos divertidos, capaces de ayudar a su conductor en múltiples ocasiones. Llegamos a la cima, dominamos un pequeño valle en la zona del Faro, en Portugal. Tiempo de volver a la carretera, cambiamos de modo de conducción, su suspensión neumática baja, y nuestro gato ahora es animal de autopista.

Tras un viaje con algunas de las clásicas rotondas europeas, llegamos al Autódromo Internacional de Algarve. El Jaguar I-Pace quiere demostrar sus habilidades en una de las pistas más difíciles del mundo, donde solo profesionales logran vencer sus 16 curvas y donde se corren competencias como la Le Mans Series o el Mundial de Superbikes. Son 4.692 km de trazado con pendientes pronunciadas. Jaguar, la pista y los nervios.

Instructor al lado, calatrava y casco, modo Dynamic en el panel y a la pista. El mismo auto que trepaba un cerro, ahora se agarra a las curvas del circuito. Suspensión firme, aceleración explosiva y silenciosa, control total en las curvas gracias al equilibrio de sus motores ubicados en cada eje. Gran estabilidad a alta velocidad por cómo reparte el peso de sus baterías. Control y velocidad.

El lanzamiento global del Jaguar I-Pace antecede a su llegada a distintos mercados. Si bien aún no existe una fecha definida para Chile, es probable que a fines de año o durante 2019 ya veamos a estos felinos electrificados por nuestras calles.

El I-Pace se dirige al futuro, un porvenir limpio y ecológico, pero no por eso menos divertido.